Yo voy con mi farolillo

Y mi farolillo con migo

Arriba brillan estrellas

Abajo yo y mi amigo…

Si hace frío, nos vamos a casa

con nuestro pequeño farol…

Llegado el mes de noviembre, los días se hacen cada vez más cortos y es tiempo de buscar la luz adentro. En las Escuelas Waldorf, después de la época de San Miguel se comienzan los corros de otoño, con su viento, la lluvia… Las hojas comienzan a cambiar de color y bailan alegremente en los días ventosos.

En la mesa de estación, aparecen, como por encanto castañas, raíces, bellotas, nueces… todas sobre una tela de color castaño o rojo oscura. Hay que comenzar a limpiar el jardín de plantas marchitas, recoger las hojas y comenzar a crear una compostera…¡Los niños ayudarán con entusiasmo!

Se comienza entonces a preparar “La fiesta del Farol”, símbolo de lo que nosotros, los mayores llevamos como luz interior con miras hacia el tiempo de Invierno. Luz del farolillo que da al niño pequeño ánimo y confianza, nos recuerda el calor y la luz del sol que recibimos como regalo del verano, y nos ayuda para ir hacia la oscuridad del invierno.  Los papas pueden encender velas por la mañana cuando afuera todavía está oscuro.

El día de la Fiesta del Farol, primer viernes después del 11 de noviembre (San Martín), los niños van con sus padres por la tarde a una hora que garantice que fuera está oscuro cuando se salga al jardín con los faroles encendidos

Una persona enciende un farol detrás de otro, y otra persona entrega los faroles encendidos a los niños. La maestra está ya allí esperando con su farol encendido, y empieza a salir con los niños detrás de ella cantando.

Yo voy con mi farolillo

Y mi farolillo con migo

Arriba brillan estrellas

Abajo yo y mi amigo…

Si hace frío, nos vamos a casa

con nuestro pequeño farol…

Los padres pueden también ir cantando detrás o cada pareja con su hijo. Al final se forma un círculo cantando la canción de despedida.

Es una fiesta que los niños y los adultos vivencia con admiración, y regocijo. Los niños se llevan el farolillo a casa, donde lo pueden encender, por ejemplo a la hora de contar el cuento.